Conservación ciudadana a pequeña escala

Hace unos meses vi un documental de naturaleza en el canal Odisea que me llamó muchísimo la atención. China salvaje: El corazón del dragón es un documental, producido por la BBC y filmado por Phil Chapman, en el que se muestra todo el esplendor de la naturaleza de este país.

[Si queréis ver el documental en español, el enlace en el nombre del documental os llevará a una web donde podréis verlo.]

Dejando de lado unas imágenes espectaculares y una fauna curiosa, capaz de convivir con toda la gente de la zona, apareció una imagen que me descolocó. No entendí bien lo que pasaba en un principio… Dos personas se acercaban a un nido de aligátor chino (Alligator sinensis), especie de la cual solo quedan 150 ejemplares en libertad. Pensaba que iban a robar los huevos para venderlos o comerlos, pero no. Recogían las crías para llevarlas a un estanque artificial protegido con mallas para que crecieran bien y seguras hasta que fueran suficientemente grandes para poder sobrivivir solas.

¿Increíble, no? Realmente me parece un trabajo genial. Es verdad que una persona o dos, solas, pueden hacer poco, pero el hecho que estén trabajando así para proteger una especie amenazada me parece tremendo. Y que, juntándose más personas, haciendo lo mismo, consigan mantener a flote un número tan pequeño de este reptil, me parece brillante. Es un muy buen tanto a favor del Anhui Research Center for Chinese Alligator (ARCCAR).

Este tipo de acciones se podrían ver mucho más. Gente ayudando de esta manera a especies amenazadas, en centros pequeños, a pequeña escala. Me parece casi estar hablando de encontrar el paraíso. Porque no es la fuerza de las grandes fundaciones, instituciones u organizaciones que impulsan y motivan. Son personas con una gran vocación y sin ningun gran empuje detrás que ayudan a la supervivencia de estos seres. Así sí consideraría que hay esperanza para el ser humano.

Tenemos mucho que aprender. Si ellos pueden hacer esto, ¿por qué nosotros aquí no? Un esfuerzo conjunto entre ciudadanos y científicos, acercando  la ciencia, haciendo ciencia, colaborando para tener un mundo mejor, dejándolo lo menos dañado posible para las generaciones futuras. Sería un ejemplo grandioso de ciencia ciudadana.

Y aunque no sea para la conservación de especies amenazadas, esa colaboración e implicación de la ciudadanía también puede ser importante para localizar y extraer especies invasoras. De esta manera, la concienciación aumentará, protegiendo las especies que habitan en los ecosistemas que nos rodean.

En España tenemos un centro que trabaja de una manera parecida: el Centre de Reproducció de Tortugues de l’Albera (CRT Albera), en el noreste de Catalunya. Funciona igual que ARCCAR, pero en vez de criar aligátores en peligro de extinción, cría tortugas autóctonas amenazadas (tortuga mediterránea [Testudo hermanni] y galápago europeo [Emys orbicularis]). Si tuviera un apoyo mayor de la ciudadanía para que se implicase en sus proyectos, su trabajo sería mucho mejor y quizá se podría observar una mejora en el estatus de estas especies.

Tortuga mediterránea (Testudo hermanni#143751407 / gettyimages.com

Por este motivo, creo que la ciencia ciudadana puede aportar mucho. Hacer partícipe a la gente de estos proyectos solo puede ser beneficioso. Para todas las partes. Todos ganan.

Cuando permites a la gente colaborar y ayudar, su actitud cambia: ve el trabajo sobre el terreno y está agradecida de poder estar allí. A su vez, los centros consiguen dar a conocer su trabajo y que se les dé reconocimiento, que implica mayor posibilidad de fondos para seguir en marcha.

El CSIC se está volcando en conseguir una mayor implicación de la sociedad en la ciencia ciudadana. En este sentido, ha ayudado a crear el Libro Verde de la Ciencia Ciudadana, que parte de un proyecto europeo llamado Socientize, con el fin de conseguir implicar la sociedad en la actividad científica de dos maneras: conectando sus dispositivos electrónicos (portátil, tableta, móvil…) a las infraestructuras científicas y participando en actividades o ayudando a crear nuevas líneas de investigación.

#156485419 / gettyimages.com

Y no está solo: las instituciones ornitológicas ICO y SEO permiten la colaboración en censos, anillamientos y control de especies, entre otros; el grupo Medialab-Prado propone la colaboración con distintos proyectos europeos desde casa; Atrapaeltigre sigue otro año más pidiendo citas de mosquito tigre para poder generar un nuevo mapa de su distribución en Catalunya, tal y como se hizo el año pasado con la app Tigatrapp; y la Fundación Ibercivis ayuda a los ciudadanos que quieran colaborar con distintas propuestas, así como facilita nuevas investigaciones a los científicos que lo propongan. Y todo esto solo en España.

Anillamiento de un pájaro #126375492 / gettyimages.com

Si instituciones más importantes están empezando con esto, los centros más pequeños también pueden hacerlo. De esta manera, la ayuda extra ofrecida por la gente no especialista puede darles ese plus para llevar a cabo más investigaciones. Una ayuda que se puede interpretar como notificación de avistamientos de las especies en cuestión (viva/muerta), denuncia de malos comportamientos… Acciones que se puedan hacer fácilmente con un mínimo esfuerzo.

Imaginaos ahora el centro de aligátores chinos del principio si, a parte de los pocos especialistas que trabajan allí, tuvieran la ayuda externa de las personas preocupadas por su supervivencia. Podrían controlar mucho mejor los 150 especímenes que quedan y quién sabe si aumentar su población.

Lince en el centro de cría de El Acebuche, Huelva #114856439 / gettyimages.com

Así, la conservación no tendría que estar mediada por grandes organizaciones, ni instituciones. Porque con la colaboración de los ciudadanos, sería más fácil trabajar en un área pequeña con una especie que no suele ser la que vende, sino con alguna que pueda ser más importante a nivel ecológico. Se podría conseguir una conservación a pequeña escala, que permitiría abarcar más animales y plantas, protegiendo más y mejor.

Es un buen motivo para ayudar a mejorar el mundo y a aportar conocimiento. Todo depende de en qué se está dispuesto a usar el tiempo y de las ganas de cada uno.

DH

PD: si queréis ver las imágenes del aligátor chino, pero no queréis tragaros todo el documental, colgaré en la página de facebook (Divulgador Herbívoro) solo ese trozo del vídeo.

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One Comment on “Conservación ciudadana a pequeña escala

  1. Pingback: Trilogía 3: El Retorno del Docu | Divulgador Herbívoro

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