Cáliz, ciudad verde

La siguente historia está basada en una notica de La Vanguardia en la que se exponían ejemplos de ciudades que querían ser refugios para la naturaleza. Algunas ya lo son, como Vitoria y sus alrededores, otras tienen planes para parecerse lo más posible, como Barcelona o Santander. Las distintas acciones tienen por objetivo potenciar las zonas verdes con más parques dentro de la ciudad, crear zonas protegidas a su alrededor, limitar el tráfico, usar plantas autóctonas que permitan un regadío acorde con la lluvia de la zona, más huertos urbanos en solares, terrazas y balcones, etc.

Dos personas se encuentran en una callejuela estrecha y oscura. Solo se diferencian como dos siluetas que están intercambiando algo. Ruidos. Se ponen atentos y cuando ven el tumulto empiezan a correr. Uno se uno al tumulto, el otro abre una puerta y baja las escaleras. Le siguen. Cierra la puerta que da a un sótano y se mete en una especie de caja que flota en el agua. La puerta se abre y los perseguidores no encuentran a nadie. Está oscuro. De repente suena un motor y la caja ilumina el sótano. Momentáneamente, porque se hunde y desaparece. Todo vuelve a la negrura.

El chico del cuarto pone el submarino a máxima potencia y en piloto automático. Respira aliviado y se levanta a abrir el bulto. Es un mapa. Aparecen una serie de sitios y busca el más alejado. Allí se dirige.

Nautilus

Submarino parecido al del chico protagonista. Fuente: Flickr.

Después de semanas sumergido decide ir a la superficie. El aire fresco y las salpicaduras saladas le golpean en la cara. Saca su catalejo y otea el horizonte. Ve tierra. Vuelve a entrar en el submarino y sigue con el camino desde la superficie.

Llega al puerto unos días más tarde. Pisa tierra firme y llora. Está lejos de casa, pero está vivo. Empieza a andar y se para. No es lo que esperaba. Es una ciudad extraña: no parece haber casas. Todo es verde, como un bosque, lleno de árboles y animales. Pero las personas se parecen a las que había en su ciudad: la misma ropa, el mismo andar, la misma prisa.

Vitoria - Gasteiz  (31)

Tranvía en Vitoria, parecido a como sería en la ciudad de la historia. Fuente: Flickr.

Pregunta a una señora. Le contesta que es así porque respetan la naturaleza. Porque no quieren vivir en un sitio gris, desconectado del resto del hábitat. Antes era gris y triste, pero el rey decidió empezar a poner plantas para hacer la ciudad más bella y que la gente fuera más feliz. Limitó el tránsito de carros por el centro y los dejó en las afueras. Así el centro solo es para las personas y los animales y solo hay transporte público. Todo muy limpio. Son más felices y más productivos.

El chico empieza a entenderlo, pero cuando se va, la mujer lo agarra. Es un mal momento para venir. Quizá hay guerra. Todo por un cáliz que aquí no queremos, ni el rey. Que trajo un ambicioso ministro que quiere usurpar el trono del rey, robado de casa del ejército invasor. Vete lo más pronto posible, quizá vuelve a ser todo gris.

hobbit houses House

Los edificios de la historia vendrían a ser una mezcla o un punto intermedio entre estas dos fotos. Fuente: Flickr y flickr.

Se desmoraliza. Había escapado de su casa por la guerra y llega a un sitio donde aún no ha empezado. Decide encontrar el cáliz. Ahora se fija en la presencia de los guardias. Pregunta por la casa del rey y le dicen que siga recto.

La encuentra. Justo entonces ve unos soldados, parecidos a los de antes, pero con colores más oscuros escoltando a un hombre. Atacan a los guardias de la puerta. Observa un resplandor: el cáliz. Se acerca, pero un soldado lo intercepta. Lo mata con un golpe seco en la nariz, clavándosela en el cerebro. Los otros se giran. Entre él y los guardias de la puerta terminan con los otros y dejan al hombre solo: el ministro. Lo miran a él y miran al chico. Este coge al ministro y lo dirige fuera de la ciudad.

Allí hay miles de soldados invasores. Les dice que les da el cáliz, que lo vengan a buscar y que se vayan. Alguien a caballo se acerca. Mira al chico, al ministro y al cáliz. Mata al ministro y coge el botín. Vuelve a mirar al chico, le da las gracias secamente y se va. El ejército lo sigue.

Cáliz

Un cáliz parecido a este es el que amenaza la ciudad verde. Fuente: flickr.

La voz de que un desconocido ha regalado el cáliz al enemigo se extiende. Hay fiesta en la ciudad y el rey dice que quiere conocer a ese héroe, aunque se queja de no saber cómo ha pasado. El chico se ha cambiado de ropas y se mezcla con la multitud. Había decidido quedarse a vivir allí, por eso quiso evitar la guerra.

Se siente aliviado y busca donde pasar la noche. Al día siguiente empezaría a buscar trabajo y un sitio donde vivir. Hoy le toca descansar.

DH

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