Las Íes de la (in)Felicidad

Hay veces que los científicos se embarcan en proyectos poco científicos realmente. Proyectos que no aportan nada o casi nada al conocimiento general y, aún menos, tienen (o tendrán) algún tipo de utilidad. Es cierto, que algunos de los inventos más importantes para el ser humano llegaron de la mano de hallazgos que en su momento no sirvieron de nada.

Ejemplos de este tipo de proyectos son los que se comentan en el post de la página MasScience: “El asteroide, la mirra y la ciencia”. No os los voy a poner (para eso está el enlace), pero me parece interesante la reflexión que hace el autor sobre la mediatización de la ciencia. Comenta que muchas veces se publican artículos, y se promocionan en los medios, que en situaciones normales no verían la luz, pero que por fechas o por contexto, se les hace eco.

Realmente no hacen ningún daño a la ciencia, pero me da la sensación que quizá se banaliza con estas publicaciones, que cualquier investigación puede tener su impacto, seguramente inmerecido por lo que cuenta.

El ejemplo que quiero mostrar sobre este tema fue un artículo que salió en la Agencia SINC (ojalá me pagaran por toda la publicidad que les hago) hace un mes. El titular era “Una fórmula matemática para la felicidad”, y trataba sobre un experimento de toma de decisiones que se había hecho con un grupo de personas, del cual se sacó un modelo predictivo y se creó una app con un juego de toma de decisiones basado en el modelo y que se descargaron otro grupo amplio de personas.

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Fórmula de la felicidad según los investigadores. Fuente: AgenciaSINC

El modelo se basaba en una ecuación con muchas variables distintas (valor fijo, expectativa, diferencia entre lo recibido y esperado, etc). Realmente vieron que las recompensas no hacían tan feliz a la gente como las expectativas generadas y si se superaban o no. También vieron que una zona del cerebro concreta mostraba más actividad cuando los resultados eran los esperados.

De este modo, concluían que las expectativas eran un punto importante en la felicidad de las personas. Pero digo yo: ¿era necesario hacer un experimento para sacar una fórmula para saber cómo ser más felices? La verdad, a mí me parece más un proyecto en la línea de la mediatización y que un impacto sobreestimado, que un proyecto científico serio. No dudo de la seriedad de los científicos, ojo, pero no me parece un artículo serio.

Además, que la felicidad, para mí (ojo, apreciación totalmente subjetiva), no puede ser medida con una fórmula, porque afectan muchas cosas distintas, no solo expectativas o resultados o recompensas. Para mí depende de cuatro Íes: inocencia, ilusión, inconsciencia e ignorancia. Fijaos quienes son los más felices: los niños; obviamente son inocentes, aceptan hacer cualquier cosa (o casi cualquier cosa) encantados, hacen muchas cosas sin pensar las consecuencias y no saben nada de la vida excepto sus padres, sus amigos, los juegos y poco más.

Young Happines

La felicidad infantil es la verdadera, para mí. Fuente: Flickr

Con eso quiero decir que los adultos difícilmente somos felices. Podemos estar contentos por cómo nos van las cosas, pero sabemos que no nos van a regalar nada, que todos nuestros actos tienen consecuencias que nos pueden repercutir en el futuro y sabemos la manera como funcionan las cosas. Quizá lo que más debemos mantener es la ilusión por todo lo que hacemos, pero no necesariamente para ser felices, sino para ser los mejores en lo nuestro. Hay bastantes casos de personas que llegaron a la cima, pero que no fueron felices, quizá porque perdieron la ilusión entonces.

Ahora, todo el mundo es libre de buscar su propia felicidad y/o la de los demás. Y todo el mundo es libre de considerar la felicidad de una manera u otra. No soy nadie para dar doctrinas, simplemente he expuesto mi punto de vista y sé que mucha gente no estará de acuerdo conmigo.

Dejando de lado esta reflexión sobre a felicidad, quiero remarcar otra vez lo que comentaba antes: hay que vigilar con las publicaciones que surgen de la mediatización de la ciencia, porque no aportan nada, aunque tampoco las considero dañinas, ya sea porque buscan la fórmula de la felicidad, encuentran propiedades curativas en la mirra o un asteroide pasará cerca de la Tierra dentro de 50 años. Aunque quizá una de estas publicaciones mediatizadas sea la base de un próximo invento revolucionario en el planeta.

DH

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