¿Eliminamos o conservamos?

He machacado unas cuantas veces en este blog la importancia de la biodiversidad para el planeta, incluyéndonos. Y siempre me refiero a la biodiversidad en sentido amplio: toda la vida, desde plantas y animales hasta microorganismos.

Todos los seres vivos son importantes para el planeta, formando una red de conexiones y relaciones compleja, tupida, casi imposible de desentrañar… pero frágil, y cada vez más.

Centrándonos en uno de los grupos de organismos por excelencia que tenemos los humanos en mente, las plantas, todos sabemos lo que es la deforestación, ¿verdad? Creo que no hace falta explicar su significado, ni sus devastadores efectos, incluso ni los motivos por los que se lleva a cabo. Si no lo tenéis claro, os he buscado en google el término deforestación.

Deforestation, East Rondonia, Brazil, 1986 - Satellite image - PlanetObserver Deforestation, East Rondonia, Brazil, 2001 - Satellite image - PlanetObserver

Ejemplo de deforestación en una zona de Brasil. La primera foto
es de 1986 y la segunda de 2001. Ambas fotos por PlanetObserver,
sacadas del paso de un satélite por encima de la zona.

Pero seguramente hay otro concepto que no sabéis lo que es y que es análogo al anterior, pero en el otro grupo de seres vivos por excelencia, los animales. Se trata de la defaunación.

Para hacerlo fácil: es lo mismo que la deforestación, pero con animales. Es decir, es la pérdida de vida animal, principalmente por causas humanas. Hace ya un tiempo que se viene usando esta palabra en ciencia, sobre todo los investigadores especializados en la conservación de fauna.

Un panorama más que negro para todos…

En el mes de julio, la revista Science sacó un monográfico sobre la pérdida de biodiversidad en el planeta, centrándose en los animales, y unos cuantos artículos hablaron de la defaunación, la pérdida masiva de animales en el planeta, y sus consecuencias.

Francamente, cuando me leí el primer artículo me faltó poco para tirarme por la ventana y enviarlo todo a tomar por… Difícilmente voy a leer un paper que me haga sentir tan mal y me deprima tanto.

El artículo se llamaba “Defaunation in the Anthropocene”, por Rodolfo Dirzo, Hillary S. Young, Mauro Galetti, Gerardo Ceballos, Nick J. B. Isaac y Ben Collen. Era un review, es decir, una revisión de todos los trabajos que se han hecho sobre el tema.

Para empezar, consideraban la época actual, el Antropoceno (nombre aún no popularizado del todo y que abarca la época en la que la huella humana ha estado y está presente en el planeta), como el momento en que estaba ocurriendo la 6ª extinción en masa de la historia del planeta. Además, intentaban mostrar que el concepto de defaunación no se debe medir tanto por el número de extinciones, sino por la disminución de la abundancia de especies en el planeta, que es mayor.

Es decir, la pérdida de 11000-58000 especies/año que muestran no debe ser lo único a tener en cuenta, hay que contar además con el cada vez menor número de individuos totales en el planeta.

En la revisión también explican que hay un sesgo en el estudio y categorización a favor de los vertebrados respecto a los invertebrados, con lo cual el número podría ser aún mayor (los invertebrados son los animales más abundantes); que hay linajes y regiones más susceptibles (anfibios y trópicos, respectivamente); y que los mamíferos más grandes tienen más tendencia a sufrir una disminución de su población.

biodiversity jenga

Los humanos estamos jugando al jenga
con la biodiversidad. Por Martin Sharman.

Para terminar de aderezar el funesto (aunque necesario) artículo, se enumeraban los impactos reconocidos (aunque no todos en su magnitud) por culpa de la defaunación:

  • Disminución de la polinización: menos dispersión de las plantas, menos semillas, menos regeneración de las poblaciones vegetales (la polinización es necesaria en el 75% de las plantas que se cultivan);
  • Disminución del control de las plagas: aumento de las mismas, del daño a las plantas y del coste económico (en USA llegaría a los 4’5 mil millones de dólares);
  • Cambios en los ciclos de nutrientes y en la descomposición de la materia orgánica;
  • Disminución de la calidad del agua: menos anfibios, más algas y sustratos en suspensión, disminución de la captación de nitrógeno y del flujo respiratorio de la masa de agua (es decir, aguas no aptas para consumo y sucias);
  • Afectación de la salud humana: a nivel de compuestos farmacéuticos, especies ganaderas, agentes de biocontrol, recursos alimentarios, regulación de enfermedades. Hay que tener en cuenta que entre un 23-26% de los animales usados en medicina o alimentación están en peligro de extinción.

Además, puede haber consecuencias imprevistas debidas a las “cascadas evolutivas”. Es decir, los daños colaterales de la disminución poblacional y las extinciones podrían empeorar la situación.

…pero hay que seguir luchando

Por suerte, había otro paper que levantaba, aunque fuera ligeramente, los ánimos: “Reversing Defaunation: Restoring Species in a Changing World”, de Philip J. Seddon, Christine J. Griffiths, Pritpal S. Soorae y Doug P. Armstrong. Era también una revisión sobre los posibles sistemas de recuperar las poblaciones o, al menos, sustituir las que han desaparecido para mantener las funciones ecológicas que desempeñaba en el sistema.

Traduciendo la segunda parte de lo que he dicho:

  • Imaginaos que los jugadores de un equipo de fútbol son los organismos de un ecosistema: portero, defensas, mediocentros y delanteros serían, respectivamente, descomponedores (hongos y bacterias), productores (plantas y algas), consumidores primarios (herbívoros) y consumidores secundarios (carnívoros, depredadores).
  • Cuando un entrenador cambia uno de sus jugadores por otro, tiene dos opciones: cambiar posición por posición o hacer un cambio que provoque un sistema diferente.
    • El primer caso es el que nos interesa: cambias un mediocentro por otro, de manera que el sistema es el mismo, hace las mismas funciones, pero el jugador es otro.
  • Esto es a lo que me refiero cuando hablo de mantener las funciones ecológicas.

Una vez comprendido esto, sigamos con el artículo.

Es una revisión de las distintas acciones que se conocen y se usan o se quieren usar, para compensar los efectos que ha causado el ser humano. Es decir, acciones para revertir los efectos de la defaunación (éste sería el título del artículo en español).

Habla de reintroducción, reforzamiento, colonización asistida, reemplazo ecológico y rewilding. Todas ellas con sus ventajas e inconvenientes. Seguramente os sonarán las dos primeras, pero ni idea de las otras tres.

Las dos primeras son las acciones clásicas en conservación: volver a poner una especie en un sitio donde había vivido y se extinguió, y añadir individuos en una población diezmada (con lo que se llama liberar individuos).

Liberación de ejemplares de la tortuga amenazada Emys (Actinemys) marmorata como resultado del programa de cría del Woodland Park Zoo, en Seattle:

Reintroducción del águila pescadora (Pandion haliaetus) en las marismas de Odiel, donde se había extinguido:

La colonización asistida es mover los individuos de una especie hacia espacios fuera de su zona de distribución para evitar su extinción. Se ha hecho en Oceanía con el kakapo (Strigops habroptilus) (moviéndolo a nuevas islas donde no hay depredadores) y con el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii) (a sitios para crear poblaciones libres de la terrible enfermedad que los está matando).

El reemplazo ecológico es lo que he explicado con el ejemplo del fútbol: introducir una especie que sustituya de manera adecuada a otra que se ha extinguido. Un ejemplo es la introducción de tortuga gigante de Aldabra (Geochelone gigantea) en las islas Mauricio para sustituir la tortuga gigante autóctona que se extinguió hace años.

Estas dos técnicas tienen un problema común: hay que buscar un hábitat idóneo donde colocar las especies sin alterar el sistema. Además, hay que pensar en cómo evolucionará el sistema con el cambio climático, no fuera caso que se las colocara en un sitio para volver a cambiarlas si hay cambios desfavorables. Es decir, no es nada fácil.

Kakapo Sirocco

Ejemplar de kakapo, un gran loro no volador endémico
de Nueva Zelanda y las islas de sus alrededores.
Actualmente solo se encuentra en las islas Chalky y Codfish,
ambas libres de depredadores. Por Department of Conservation,
hecha por Chris Birmingham.

Tasmanian Devil at Australia Zoo-2=

Ejemplar de diablo de Tasmania en el zoo de Australia. Por John.

Por último, el rewilding. Creo que alguna vez ha salido esta palabra en el blog. (Sí, aparece en la entrada “El futuro que viene del pasado”)

Definir el rewilding es un poco complejo, pues su significado ha cambiado un poco debido a su popularización. En su origen, era la manera de restaurar la naturaleza, en grandes núcleos, estrictamente protegidos, que mejorara la conectividad con otras zonas protegidas y que recuperara las especies clave del hábitat. Se pretendía volver al paisaje que había en un pasado (se suele considerar el Pleistoceno como época adecuada, ya que aún no había una influencia humana tan marcada, pero había la gran mayoría de especies actuales).

Actualmente es la reintroducción de especies para restaurar las funciones de un ecosistema. Puede incluir algunas de las acciones anteriores, pero la prioridad del rewilding siempre es el ecosistema, no la especie a proteger. Es la diferencia principal con las cuatro acciones mencionadas antes.

Aldabra Tortoise

En el intento de recuperar la biodiversidad autóctona 
de las islas Mauricio, se ha introducido la tortuga gigante de Aldabra
para que haga las funciones de las antiguas tortugas gigantes
que se extinguieron, aparte de eliminar las especies invasoras, como las cabras.
Por David Stanley.

Un ejemplo importante de rewilding es la reserva natural de Oostvaardersplassen, un área de 6000 ha al norte de Amsterdam donde se recrea el ecosistema modelado por grandes herbívoros sin depredadores que había al final del Pleistoceno.

Queda un futuro incierto

Ver todas estas acciones, con ejemplos más o menos satisfactorios, permite ser un poco más positivo respecto a la defaunación. En mi opinión, no podremos evitarla, pero sí mitigar sus efectos.

Realmente, el enfoque para la conservación en el futuro no se deberá centrar únicamente en las especies en riesgo de extinción, sino también en esas que están disminuyendo (casi todas) y, principalmente, en los ecosistemas, en mantener esas funciones que minimicen el impacto de las extinciones.

Será la única manera de mantener el planeta tal y como está, pero con menos especies… Y quién sabe si cuando termine esta pesadilla en biodiversidad (con un cambio de mentalidad nuestro), podremos estar ante un proceso de especiación como ha habido después de todas las extinciones en masa. Son y serán momentos únicos, tanto para bien como para mal.

DH

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3 Comments on “¿Eliminamos o conservamos?

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