Premio para el que no puede optar al Nobel

Hace pocas semanas se anunciaron los diferentes ganadores de los Premios Nobel del año 2015. Los afortunados ganadores se llevaron, a parte del reconocimiento mundial por su trabajo o su trayectoria, una cantidad considerable de dinero (más de medio millón de euros). En el ámbito científico, los Nobel siempre van a biólogos (genetistas, inmunólogos, biomédicos, médicos… todos relacionados con la salud), a bioquímicos, a químicos y a físicos. Y esto es así porque hay Premio Nobel de Medicina, de Química y de Física.

Este año, los galardonados con el Premio Nobel de Medicina fueron William C. Campbell y Satoshi Omura, por sus avances en los tratamientos de enfermedades parasitarias causadas por gusanos, y Youyou Tu, por los avances en una nueva terapia contra la malaria. Ninguno de ellos ha sido galardonado por un trabajo reciente, sino por los trabajos más destacados que hicieron en su carrera. Por ejemplo, Youyou Tu descubrió el nuevo tratamiento contra la malaria porque los gobiernos comunistas chino y vietnamita desarrollaron un proyecto común durante la Guerra de Vietnam para evitar que los soldados norvietnamitas causaran baja por la malaria.

El Nobel de Química ha sido para los investigadores Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar por el mapeo a nivel molecular de la manera que las células reparan el DNA dañado para mantener la información genética. Y el Nobel de Física ha sido para Takaaki Kajita y Arthur B. McDonald por sus trabajos en oscilaciones de los neutrinos que permitieron descubrir que estas partículas tenían masa.

Foto de la medalla que se da a los ganadores del Premio Nobel. Por Adam Baker.

Foto de la medalla que se da a los ganadores del Premio Nobel. Por Adam Baker.

Pero estos galardones, designados por la Academia de Ciencias sueca, implican el ninguneo a muchas otras disciplinas científicas, como los ecólogos, los geólogos o los matemáticos. Lo de los matemáticos tiene guasa porque parece ser que Alfred Nobel no los incluyó en su premio porque su mujer estaba liada con un matemático (eso, según las malas lenguas claro). Por suerte, tienen sus premios que compensan la falta de un Nobel.

Para empezar, es importante destacar la Medalla Copley, considerada el galardón científico más antiguo existente, ya que la primera vez que se otorgó fue en 1731. Se da cada año por parte de la Royal Society de Londres a “hallazgos increíbles en la investigación de cualquier rama de la ciencia”. Este 2015 el ganador ha sido Peter Higgs, por su contribución fundamental a la física de partículas con su teoría para explicar el origen de la masa en las partículas elementales.

En el caso de los matemáticos, existe la Medalla Fields, en honor al matemático John Charles Fields. Este premio se da a los matemáticos de edades no superiores a los 40 años cada 4 años desde de 1950, aunque la primera entrega fue en 1936. La Medalla Fields es otorgada por la Unión Matemática Internacional. La última edición del premio fue el año pasado, 2014, y fue especial porque se galardonó por primera vez a una mujer: la iraniana Maryam Mirzakhani por sus investigaciones sobre geometría y sistemas dinámicos.

Junto ella, se premió a los matemáticos Artur Ávila (por sus contribuciones en sistemas dinámicos, análisis y otras áreas que han aportado resultados decisivos para solucionar problemas que permanecían abiertos desde hacía tiempo), Manjul Mhargava (por su trabajo en teoría de números) y Martin Hairer (por su estudio en ecuaciones diferenciales estocásticas parciales que ha creado una nueva teoría para solucionar problemas que hasta el momento parecían impenetrables).

Imagen de la Medalla Copley que ganó Dmitri I. Mendeleev en 1905. Fotografía de Serge Lachinov.

Imagen de la Medalla Copley que ganó Dmitri I. Mendeleev en 1905. Fotografía de Serge Lachinov.

Pero no es el único premio para los matemáticos. Desde 2002, existe el Premio Abel, en honor a Niels Henrik Abel. Este premio es otorgado por la Academia Noruega de las Ciencias y las Letras, con una dotación similar a los premios Nobel. El primer ganador de este premio fue Jean Pierre Serre, en 2003, ganador también de la medalla Fields en 1954, conocido por sus contribuciones a la geometría algebraica, la teoría de números y la topología. En 2015, los ganadores fueron John F. Nash Jr. y Louis Nirenberg por sus contribuciones a la teoría de las ecuaciones diferenciales parciales no lineales y su aplicación al análisis geométrico. Cabe decir que el premio se otorgó dos meses antes de la muerte de Nash en un accidente de coche.

Por otro lado, la Sociedad Geológica de Londres (The Geological Society of London) es la encargada de otorgar la Medalla Wollaston. Este reconocimiento fue creado en 1831 en honor al químico inglés William Hyde Wollaston, descubridor del elemento paladio (material con el que se hace la medalla de este premio). Igual que en el caso de la Medalla Fields, en 2014 se otorgó la Medalla Wollaston por primera vez a una mujer: la científica climática Maureen Raymo, por sus trabajos sobre cómo la creación de montañas puede bajar la temperatura de la Tierra y sobre por qué hay variación de velocidad en el declive y aumento de las edades de hielo. Este 2015, el ganador ha sido James Jackson por sus trabajos en tectónica y deformación de los continentes, combinando distintas disciplinas de una manera única, como geología, geomorfología, geocronología y sismología, entre otras.

El Premio Ramon Margalef representa a la microalga Picarola margalefii, nombrada en honor al ecólogo español. Fotografía de la Generalitat de Catalunya.

El Premio Ramon Margalef representa a la microalga Picarola margalefii, nombrada en honor al ecólogo español. Fotografía de la Generalitat de Catalunya.

En el mundo de la ecología y la conservación también hay un premio, aunque en este caso no es exclusivo de científicos, sino que se da a los defensores de la naturaleza y el medio ambiente: el Premio Goldman. Fue instituido en 1990 por los filántropos Richard N Goldman y su mujer Rhoda H Goldman. Es también conocido como el Premio Nobel Verde y es el que tiene una mayor dotación económica en el ámbito del medio ambiente. El premio es anual y se da a 6 personas, divididas según zonas geográficas. Este 2015, los ganadores han sido:

  • Myint Zaw, de Myanmar, por sus esfuerzos para evitar la construcción de una presa en el río Irawady;
  • Marilyn Baptiste, de Canadá, por sus esfuerzos para evitar la creación de una mina de oro y cobre en la Columbia Británica que hubiera destruido el lago Fish, muy importante para la comunidad indígena de la que es jefe;
  • Jean Wiener, de Haití, por sus esfuerzos en la creación de la primera reserva nacional marina de Haití, empoderando a sus habitantes a ver el valor a largo término del manejo sostenible de los manglares y las piscifactorías;
  • Phyllis Omido, de Kenia, por sus esfuerzos en el cierre de la fundición que exponía compuestos químicos peligrosos a la población cercana y que llegaban a encontrarse incluso en la leche de las madres, como comprobó la propia Phyllis;
  • Howard Wood, de Escocia, por sus esfuerzos en la creación de la primera comunidad alrededor del Área Protegida Marina de Escocia que da voz a los ciudadanos en los debates que hasta ahora dominaba la industria pesquera;
  • Berta Cáceres, de Honduras, por sus esfuerzos en movilizar al pueblo indígena Lenca a presionar una empresa constructora de presas para que dejara de extraer agua del embalse Agua Zarca.

Pero aun así, es posible encontrar un premio que reconoce investigaciones excepcionales o grandes hallazgos en el campo de la ecología: el Premio Ramon Margalef de Ecología, creado por la Generalitat de Catalunya en honor a Ramon Margalef, el padre de la ecología española y toda una eminencia mundial en esta disciplina. El premio fue creado en 2004 y se otorga anualmente. El ganador de este año 2015 ha sido el ornitólogo y ecólogo Robert E. Ricklefs, gracias a su trabajo consistente en una unificación de la ecología, la biología evolutiva, la paleontología y la ecología funcional para comprender los patrones y procesos de las comunidades, así como los mecanismos que controlan los cambios en la biodiversidad.

De esta manera, podemos ver que en todos los ámbitos de las ciencias se pueden conseguir premios internacionales que reconocen el trabajo de los científicos que investigan en las diferentes áreas existentes. Aun así, la gran mayoría de premios quedan ensombrecidos por los Nobel y solo los científicos ganadores de este último parecen tener el reconocimiento de la opinión pública. Una auténtica pena, pues todos los ciudadanos somos beneficiarios de los hallazgos que hacen los científicos, tengan un premio mediático o no.

DH

PD: ¿sabéis de algún premio más que no haya dicho? Si es así, espero vuestros comentarios… y si no, también los espero J

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