Herencia y credibilidad

Con esta entrada termino el conjunto de posts que he dedicado a la epigenética. En los dos primeros traté las bases moleculares y las modificaciones inducidas por el ambiente. Para terminar, quiero tocar el tema más polémico: la herencia.

Mucho se ha dicho sobre si la epigenética puede heredarse o no, transmitiendo a los hijos e hijas las variaciones de regulación sufridas por las “experiencias” vividas por los padres, pero antes de ahondar en este punto, comentaré brevemente la herencia blanda.

Este tipo de herencia se sabe que existe científicamente, pero no es una herencia de un individuo parental a otro descendiente. Es la herencia de una célula a sus hijas, cuando se divide. Se sabe que las modificaciones genéticas se transmiten de una generación de células a otras. De esta manera se puede decir que la epigenética es heredable.

Volviendo a la herencia entendida como transmisión de genes de una generación a otra de individuos, no está claro que se puedan heredar los cambios epigenéticos. Sí que se ha observado, por ejemplo, que ratones con estrés crónico dan a luz a crías vulnerables al estrés.

Aunque no está claro que los cambios epigenéticos puedan heredarse, ciertos estudios en ratones así lo demuestran. ¿Puede ser que estemos condicionados, no solo por los genes que heredamos de nuestros padres, sino también por los factores ambientales que les han acompañado a lo largo de su vida? Fotografía de John Finn. https://www.flickr.com/photos/johnfinn/8905446596/

Aunque no está claro que los cambios epigenéticos puedan heredarse, ciertos estudios en ratones así lo demuestran. ¿Puede ser que estemos condicionados, no solo por los genes que heredamos de nuestros padres, sino también por los factores ambientales que les han acompañado a lo largo de su vida? Fotografía de John Finn

También se ha visto que los hijos de ratones macho separados de sus madres a las dos semanas de nacer y que muestran signos de depresión cuando son adultos, también exhiben conductas depresivas. En este último caso, se ha observado una metilación alterada en genes de los espermatozoides y las neuronas de los machos separados.

Otras investigaciones parecen haber mostrado la herencia de las señales epigenéticas en el caso de exposición a ciertos compuestos nocivos. Estos compuestos provocan problemas como ansiedad y obesidad, además de problemas reproductivos. Problemas que se han observado hasta en la cuarta generación de los ratones expuestos a los compuestos.

En este sentido, tiene cierta lógica pensar que si las modificaciones se dan en los óvulos y/o los espermatozoides, haya la posibilidad que se hereden en las siguientes generaciones. Y más teniendo en cuenta que el borrado y reprogramación de las señales epigenéticas no siempre es perfecto. Aun así, la mayoría de epimutaciones se corrigen en la siguiente generación.

Aunque los estudios han sido hechos en ratas y ratones, parece que hay evidencias que apuntan también a la existencia de este tipo de herencia en humanos. Si realmente se confirma, porque en un ámbito tan discutido como este siempre son necesarios más estudios, podría hacer variar la percepción de que la evolución es lenta, pues podría haber grandes modificaciones en pocas poblaciones.

Si Lamarck levantase la cabeza y supiera de la existencia de la epigenética, seguro que haría callar a más de uno. Eso si realmente se confirma la herencia de las modificaciones epigenéticas, claro. Fotografía de la estatua de Lamarck en París, de Jim Linwood. https://www.flickr.com/photos/brighton/8706911250/

Si Lamarck levantase la cabeza y supiera de la existencia de la epigenética, seguro que haría callar a más de uno. Eso si realmente se confirma la herencia de las modificaciones epigenéticas, claro. Fotografía de la estatua de Lamarck en París, de Jim Linwood

Además, explicaría por qué surgen especies con más frecuencia de lo esperado. Podría ser que las marcas epigenéticas aportaran más variabilidad en las poblaciones y luego, mediante la selección natural, irían sobreviviendo las más beneficiosas, hasta quedar esos patrones fijados en la especie.

Pero hay que ir con pies de plomo. La epigenética, por muy de moda que esté y por mucho que parece que altere ciertos conceptos que teníamos aprendidos, es una ciencia relativamente nueva y aún tiene que dar pasos más seguros para conseguir unanimidad en la comunidad científica. De hecho, hay investigadores que no consideran posible que las modificaciones epigenéticas se hereden.

Muchos investigadores usan la epigenética como método para identificar correlaciones entre el comportamiento y las alteraciones moleculares, pero no buscan un vínculo causal para estas correlaciones. Esto hace recelar a muchos otros sobre la potencialidad de la epigenética.

También hay que tener en cuenta el coste económico de los estudios para confirmar tales correlaciones: hay que analizar muchos genes en diferentes tejidos (y en humanos aún es más caro) y muchas enzimas que pueden afectar a miles de genes de todo el cuerpo, no solo de un órgano concreto.

Aun así, la epigenética es una disciplina científica muy prometedora y con un largo recorrido por delante. Puede que numerosos logros futuros en medicina y ciencias de la salud, e incluso en otros ámbitos de la biología, sean fruto de la epigenética. Pero primero deben resolverse los obstáculos que tiene delante para asentarse y conseguir un mayor consenso de los investigadores.

DH

 

Para más información:

  • Misteli, T. 2015. “La vida interior del genoma”. Temas IyC 81: 4-11
  • González Romero, R.; Ausió, J.; Méndez, J. & Eirin López, J.M. 2015. “El papel clave de las histonas”. Temas IyC 81: 20-27
  • Daga, R.R.; Salas-Pino, S. & Gallardo, P. (2015). “La función reguladora del genoma”. Temas IyC 81: 28-35
  • Jirtle, R.L. & Weidman, J.R. (2015). “La impronta genética”. Temas IyC 81:36-43
  • Wayt Gibbs, W. 2015. “El nacimiento de la epigenética”. Temas IyC 81: 44-50
  • Skinner, M.K. 2015. “Un nuevo tipo de herencia”. Temas IyC 81: 52-59:
  • Jordà, M. Peinado, M.A. 2015. “Regulación génica y el comportamiento social de las abejas”. Temas IyC 81: 60-63.
  • Piferrer, F. 2015. “Epigenética, temperatura y sexo”. Temas IyC 81: 64-65.
  • Jiménez Chillarón, J.C. 2015. “El origen fetal de las enfermedades”. Temas IyC 81: 66-67
  • Wolf, C. 2015. “Entre la herencia y la experiencia”. Temas IyC 81: 68-72.
  • Nestler, E.J. 2015. “Los interruptores ocultos en la mente”. Temas IyC 81: 75-81.
  • Nestler, E.J. 2015. “El estrés deja su huella molecular”. Temas IyC 81: 82-85.
  • Birney, E. 11 septiembre 2015. “Why I’m sceptical about the idea of genetically inherited trauma epigenetics“. The Guardian.
  • Agencia SINC. 26 mayo 2016. “Los daños de la desnutrición duran toda la vida y se transmiten a los hijos“. SINC
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