¿Qué hicieron los gatos?

Hacía tiempo que no escribía un relato y por eso hoy tenéis uno nuevo. Es un relato de ciencia ficción sobre los gatos, en el que parto de la capacidad depredadora de estos animalillos. Espero que lo disfrutéis 🙂

Es posible que el relato que os voy a explicar os suene a ciencia ficción, porque suponer lo que ha pasado era cosa de las distopías más disparatadas. Desafortunadamente, es la realidad que me ha tocado, que nos ha tocado vivir, a los humanos de mi época.

La verdad es que, mientras voy repasando lo que quiero decir, me doy cuenta de que suena a ida de olla. A película de ciencia ficción mala, al estilo de Sharknado o Three-headed Shark Attack. Perdón que repita lo de la ciencia ficción, pero es que es así. ¿Quién iba a esperar lo que han causado los gatos? Es que realmente un guion sobre estos animales provocando el apocalipsis hubiera hecho reír a todo el mundo.

¿Verdad que sería una película de ciencia ficción poco creíble una que explicara un apocalipsis provocado por un gato como este? Fotografía de Jaime Herrera Espinosa. https://www.flickr.com/photos/jaimelex/3145858289/

¿Verdad que sería una película de ciencia ficción poco creíble una que explicara un apocalipsis provocado por un gato como este? Fotografía de Jaime Herrera Espinosa

Todo empezó con el aumento de los gatos callejeros o salvajes, como algunos los llamaban, que formaban colonias. El abandono de los propietarios, junto a la huida de algunos de estos animales, sumado a la incapacidad de aceptar más gatos de las protectoras de animales, provocó este aumento.

En un principio, el efecto del incremento de los gatos y sus colonias fue beneficioso: la ciudad fue limpiada de otros animales indeseados, pero inocentes. Ratas y ratones se hicieron cada vez menos abundantes, hasta desaparecer del todo. Luego les tocó el turno a las palomas, que disminuyeron hasta ser pájaros raros en la ciudad. Hasta se veían menos cucarachas.

Si todo hubiese quedado en esto, no hubiera habido problema, pero con tanto alimento (hay que tener en cuenta que ciertas personas seguían alimentándolos), la población de gatos se disparó. Las autoridades llevaron a cabo programas de esterilización porque empezaron a intuir el problema, pero no había manera de controlar a todas las colonias.

La expansión de los gatos de la ciudad hacia las afueras hizo que empezaran a contactar con las pequeñas colonias existentes en otras poblaciones, así como en los pueblos y zonas rurales. En estos sitios, el efecto inicial fue el mismo: disminución de los animales indeseados. Pero pronto empezaron a tener problemas también.

Por mucho asco que den las ratas, ratones y palomas, también son seres vivos. Quizá deberíamos preguntarnos qué tipo de ciudad queremos en la que veamos animales con mejor reputación social. Fotografía de Alex O’Neal. https://www.flickr.com/photos/alexfiles/3872887266/in/photolist-gzVb7V-6cxQt2-qoPsN8-6Ueyso-qMDdqb-6njKo6-8UJxta-9tVVjg-jHCShh-3S8tH-hbT5jA-bJ63bB-bJ61nK-dtpvFU-6y4oqj-5Dfimm-dtpvtf-dtpvA7-oHY3rw-5R6bG-irEwyt-qCYhQw-5skYC2-4piD6E-sZQyU1-5Lbuu8-9ADu3b-81xCk8-8uw3iR-fMuhhF-irFUQm-9Swa56-r9hUd9-cKSjkA-6SY13-9kMoF8-amZApu-9xLbLE-4TQZFX-6SXSY-5r5nzp-7cW15V-eeCrcS-8NpFKi-3KGXXX-7cZScb-4DNPQq-6PTFQG-4gvMJv-7vJFMS

Por mucho asco que den las ratas, ratones y palomas, también son seres vivos. Quizá deberíamos preguntarnos qué tipo de ciudad queremos en la que veamos animales con mejor reputación social. Fotografía de Alex O’Neal

Hay que tener en cuenta que cada año se multiplicaba por 15 la población de gatos. Con tanta comida, las camadas eran lo más grandes posibles, puesto que era fácil alimentar a todas las crías, y en menos de un año ya se podían reproducir. Y teniendo en cuenta que las hembras tienen varios períodos de celo al año, no era difícil que se preñaran más de una vez en un mismo año.

Por este motivo, las poblaciones aumentaron tanto y en tan poco tiempo que las autoridades se vieron desbordadas y no había suficiente gente como para sacar estos gatos de la calle y adoptarlos. Total, que lo que en principio pareció bonito, al cabo de poco fue una pesadilla. Todo lleno de gatos. Y los efectos en la biodiversidad no tardaron en notarse.

Primero desaparecieron todos los vertebrados pequeños y medianos, a excepción de ratas, ratones y palomas, que ya habían sufrido la voracidad de los gatos. La disminución de todos estos animales provocó la caída de los pequeños depredadores. Y no solo porque los gatos eran competencia, sino porque les dejaron sin alimento y empezaron a depredarlos a ellos o a sus crías.

Las lagartijas, las ranas, los pájaros cantores, las ardillas, los patos, los erizos, los visones… Los gatos se los zampaban todos. Con lo versátiles que eran, solo escaparon los animales netamente acuáticos, aunque alguno cayó de vez en cuando. Hasta las tortugas desaparecieron, pues se comían a los recién nacidos cuando salían del nido.

Cuando una especie se descontrola, como pasa con los gatos en las islas, toda la fauna se resiente y llega a estar amenazada. Fotografía de gmarcoit. https://www.flickr.com/photos/gmarcoit/2294072377/

Cuando una especie se descontrola, como pasa con los gatos en las islas, toda la fauna se resiente y llega a estar amenazada. Fotografía de gmarcoit

Después cayeron depredadores con una posición más alta en la cadena trófica: zorros, búhos, mochuelos, cernícalos, halcones… Hasta una carroñera como la gaviota empezó a disminuir en tierra firme para buscar islotes mar adentro. Solo las grandes águilas se mantuvieron más o menos bien, pues los gatos entraban en el tamaño de su dieta, así como los grandes herbívoros, pues eran demasiado para los pequeños felinos.

Y aparte de la alteración directa en la cadena trófica provocada por la depredación y la competencia, hubo otros efectos indirectos: el aumento de invertebrados. Aunque terminaron siendo presa habitual de los gatos, muchos insectos, arácnidos y miriápodos aumentaron sus poblaciones. Esto provocó un aumento de la presencia de plagas ocasionadas por estos animales.

Con las plagas llegó lo peor para el ser humano. Dejando de lado las molestias que causaba la enorme presencia de gatos en las poblaciones (ruidos, suciedad, ataques), empezó a haber brotes de ciertas enfermedades transmitidas por insectos, así como pérdidas en las cosechas. En un tiempo relativamente corto, muchas personas estaban enfermas y hambrientas.

Si ver ratas suele dar asco, ¿os imagináis una ciudad llena de arañas? Si son así de bonitas y pequeñas, yo tampoco diría que no, pero quizá sería el único. Fotografía de Jurgen Otto. https://www.flickr.com/photos/59431731@N05/5470432924/

Si ver ratas suele dar asco, ¿os imagináis una ciudad llena de arañas? Si son así de bonitas y pequeñas, yo tampoco diría que no, pero quizá sería el único. Fotografía de Jurgen Otto

Y en este momento estoy yo, una de las pocas personas sanas que quedan. Y una de las muchas que está harta de comer gato a la brasa, para qué engañarnos. La verdad es que la sucesión de catastróficas desdichas traídas por los gatos es enorme. Dudo que alguien hubiera imaginado un escenario tan desolador al hablar de estos animales, antaño considerados adorables mascotas. Y por una vez, no fue culpa directamente de los humanos, en el sentido que gatos y humanos han coevolucionado juntos. Aunque luego los malcriamos y les ayudamos a expandirse.

Pero bueno, quiero pensar en el interesante futuro que puede existir en el planeta. Y no digo en futuro cercano en el que los humanos vamos a seguir sufriendo por los gatos, eso no tiene nada de interesante. Me refiero a un futuro a nivel evolutivo. Todo el efecto que han provocado los gatos puede llevar a dos opciones: su propia extinción, por quedarse sin recursos, o a una diversificación de la especie para conseguir nuevos recursos.

Vale, imaginad al lindo gatito que tenéis acurrucado en vuestro regazo. Si tuviera el tamaño de este león, ¿dudaríais sobre sus capacidades de matar? Fotografía de Pauline Guilmot. https://www.flickr.com/photos/paulineguilmot/14437071224/

Vale, imaginad al lindo gatito que tenéis acurrucado en vuestro regazo. Si tuviera el tamaño de este león, ¿dudaríais sobre sus capacidades de matar? Fotografía de Pauline Guilmot

Y esto llevaría a nuevas especies de gatos, con lo que disminuiría la presión. ¿Os imagináis a gatos herbívoros? ¿O gatos gigantes para comer ciervos, parecidos a leones? ¿Y a gatos planeadores o, porque no, voladores? ¿Y a gatos acuáticos, con una evolución parecida a la que sufrieron los cetáceos? Quizá estos serían los nuevos tiburones, en caso que estos últimos se extinguieran.

Lástima que no lo veré. Solo puedo imaginarlo para aguantar este presente que estamos viviendo. Seguro que estáis flipando con lo que os he contado. Es una pena que para nosotros no sea una mala peli de ciencia ficción, sino la realidad.

DH

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